¿Cómo han cambiado los rituales del Rito Escocés entre el siglo XVIII y las ediciones del siglo XIX y XX?
Executive summary
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) nació como una amalgama de prácticas de «altos grados» desarrolladas en Francia y vinculadas a tradiciones escocesas del siglo XVIII, y en su tránsito hacia las ediciones del siglo XIX y XX sufrió tanto una institucionalización jerárquica como modificaciones rituales y simbólicas que reflejaron conflictos políticos y regionales [1] [2] [3]. La documentación académica muestra continuidad en la estructura de grados y búsquedas de legitimidad, pero también importantes variaciones locales y reformas —especialmente en México y en la fusión con otras tradiciones— que hacen difícil hablar de un único ritual «estable» a lo largo de los siglos XIX y XX [4] [5] [6].
1. Orígenes: de Francia y Escocia a las primeras formas del rito
Las raíces del REAA se remontan a la práctica de sistemas «escoceses» y de Perfección en París en la década de 1760, así como a tradiciones de la masonería escocesa y a discursos como el de Ramsay que introdujeron grados superiores y referencias templarias, lo que configuró un repertorio ritual que llegaría a articularse como REAA [1] [2] [3].
2. La consolidación institucional a inicios del siglo XIX
La transformación decisiva no fue meramente ritual sino organizativa: el 31 de mayo de 1801 se constituyó en Charleston el Primer Supremo Consejo que fijó la escala jerárquica hasta el 33° grado y dio al REAA la forma institucional que se difundió por América y Europa en el siglo XIX [1] [7] [8].
3. Cambios de contenido: grados, símbolos y autorías editoriales
Los rituales evolucionaron significativamente desde las versiones del siglo XVIII hasta las ediciones del XIX y XX; a finales del XIX figuras como Albert Pike exigieron y articularon versiones rituales que luego fueron objeto de modificaciones, fusiones y reemplazos durante el siglo XX —por ejemplo, la fusión con la «Gran Dieta Simbólica» y la adopción de rituales provenientes del Gran Oriente de Cuba y otras jurisdicciones— de modo que muchos rituales usados en 1928–1931 ya no eran idénticos a los «autorizados» por Pike en el siglo XIX [4] [6] [9].
4. Política, religión y tensión ritual: el caso novohispano-mexicano
En la práctica regional, los cambios rituales no fueron neutros: en Nueva España y en México el escocismo del siglo XIX mostró variaciones ligadas a alianzas políticas y religiosas —los llamados «escoceses» llegaron a ser aliados de la Iglesia en la primera mitad del siglo XIX mientras que los yorkinos adoptaron posiciones liberales y anticlericales— y estas tensiones rituales y doctrinales influyeron en qué rituales se preservaron o modificaron hasta el siglo XX [10] [4] [6].
5. Historiografía, acceso a fuentes y lagunas en el relato
La literatura académica reconoce que estudiar la evolución ritual es difícil por la inaccesibilidad y la fragmentación de fuentes primarias; aunque desde la tercera década del siglo XX aparecieron trabajos eruditos, persisten vacíos —por ejemplo, faltan rituales documentados de los primeros años del siglo XX en muchos casos— lo que obliga a leer cambios rituales como procesos discontinuos y regionalizados más que como una única «reforma» homogénea [5] [11] [4].
6. Conclusión: continuidad institucional, pluralidad ritual
La narrativa más fiel a la evidencia es la de una continuidad institucional del REAA —estructura de 33 grados y supremos consejos— combinada con pluralidad ritual: los ritos del siglo XVIII sirvieron de base, el XIX fijó la organización y produjo versiones canonizadas, y el XX introdujo modificaciones, fusiones y adaptaciones locales que hicieron que, en muchas jurisdicciones, los rituales practicados ya no coincidieran con las ediciones del siglo XIX [1] [7] [4]; debe reconocerse además la existencia de agendas implícitas —políticas, anticlericales o tradicionalistas— que influyeron en qué elementos rituales se conservaban o transformaban [6] [9].