¿Qué muestran las encuestas sobre percepción ciudadana de servicios públicos y seguridad desde la asunción de Milei?

Checked on January 6, 2026
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Executive summary

Las encuestas muestran una mezcla de desgaste y resiliencia en la percepción ciudadana sobre servicios públicos y seguridad desde la asunción de Javier Milei: hay señales claras de caída en aprobación general y en "paciencia ciudadana" por el impacto económico y en servicios, pero al mismo tiempo algunos sondeos registraron niveles relativamente altos de satisfacción en seguridad en los primeros meses del Gobierno, lo que complica una lectura única [1] [2] [3].

1. La fotografía general: aprobación fluctuante y creciente escepticismo sobre los servicios

Desde los primeros meses hubo mediciones con aprobación alrededor del 50% que luego se erosionó: múltiples encuestas señalan una caída sostenida de respaldo y un aumento de desaprobación en distintos cortes temporales, atribuida sobre todo a la sensación de que la situación económica y el impacto de las tarifas no mejoraron para amplios segmentos de la población [1] [4] [5].

2. Economía y “paciencia ciudadana” empujan la evaluación de servicios públicos

Los consultores políticos y encuestas identifican que la percepción sobre servicios públicos está fuertemente mediada por la valoración de la economía: la baja o estabilización de la inflación reduce parte del descontento, pero el ajuste fiscal y el efecto de aumentos de tarifas alimentan la sensación de empeoramiento en el acceso y costo de servicios, y por eso la “paciencia ciudadana” aparece como una variable clave en los relevamientos [3] [6].

3. Seguridad: un área con respuestas tempranas más favorables, pero con contradicciones

En sondeos de los primeros 100 días, la seguridad figuró entre las áreas con mayor satisfacción (por ejemplo, 41% en mediciones citadas), lo que explica por qué el tema sigue siendo central en la narrativa gubernamental; no obstante, otras encuestas posteriores muestran que la inseguridad permanece como preocupación principal en la agenda pública y que una proporción notable responsabiliza a las autoridades nacionales, incluida la figura presidencial, por la falta de mejoras [2] [7].

4. Polarización demográfica y territorial en la percepción de gestión y servicios

Las encuestas repiten un patrón: la aprobación es más alta entre varones y sectores que votaron al oficialismo, mientras que mujeres y votantes de otras fuerzas muestran más rechazo; además, hay variaciones provinciales y urbanas en cómo se perciben delitos, acceso a salud e infraestructura, lo que sugiere que cualquier diagnóstico nacional debe leerse con matices locales [2] [8].

5. Tendencias temporales: señales mixtas entre caída y recuperación parcial

Algunos relevamientos posteriores al primer año muestran recuperación parcial en la imagen personal de Milei y en la aprobación del Ejecutivo en ciertos meses, pero otras encuestas y el Índice de Confianza registran retrocesos que son señal de alerta: la opinión pública ha mostrado ciclos de recuperación y desgaste que parecen seguir la percepción sobre inflación, empleo y rendimiento de servicios esenciales [4] [9] [5].

6. Qué dicen las encuestas y qué no permiten afirmar los datos disponibles

Las mediciones coinciden en que la economía es el eje que explica la mayoría de las variaciones en la valoración de servicios y seguridad —si baja la inflación y mejora la sensación de estabilidad, mejora la percepción—; sin embargo, las fuentes consultadas no permiten afirmar con certeza causalidad absoluta entre políticas concretas y cada variación local en servicios públicos, ni ofrecen un análisis homogéneo sobre calidad efectiva de salud o infraestructura por región, por lo que los datos deben leerse como termómetros de percepción que reflejan tanto realidades concretas como expectativas y polarización política [3] [10].

Conclusión

Las encuestas desde la asunción de Milei muestran una ciudadanía dividida: la seguridad ocupó un lugar de relativa satisfacción en los primeros meses mientras la economía marcaba la paciencia social, pero con el paso del tiempo la percepción de empeoramiento en algunos servicios y el impacto de las medidas de ajuste han erosionado apoyo y confianza en capas significativas del electorado; las tendencias son dinámicas y dependen tanto de indicadores económicos como de la capacidad del Gobierno para transformar expectativas en mejoras concretas en servicios públicos [1] [2] [3].

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