Cómo y por qué se ha utilizado el Plan Andinia en discursos políticos y qué organizaciones han denunciado su carácter antisemita?

Checked on January 5, 2026
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Executive summary

El “Plan Andinia” es una teoría conspirativa que afirma que judíos o el sionismo pretenden crear un segundo Estado judío en la Patagonia; fue inventada y reciclada por nacionalismos de derecha desde los años sesenta y hoy sirve como arma retórica contra judíos e instituciones judías en Argentina y Chile [1] [2] [3]. Organizaciones internacionales y locales de lucha contra el antisemitismo —entre ellas la Anti-Defamation League (ADL), la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y observatorios especializados— han catalogado la narrativa como claramente antisemita, mientras que su reaparición reciente se explica por la mezcla de polarización política y amplificación digital [1] [4] [5].

1. Origen histórico: una conspiración reciclada por la extrema derecha

Las raíces del Plan Andinia se remontan a panfletos y relatos antisemitas difundidos entre oficiales y grupos nacionalistas sudamericanos desde los años 60 y 70 —con nombres como Walter Beveraggi Allende citados como reintroducedores del mito— y pronto se amalgamó con viejos libelos como “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, convirtiéndose en un instrumento para culpar a judíos de “penetración” territorial en la Patagonia [2] [1] [6].

2. Cómo y por qué se ha utilizado en discursos políticos

La narrativa ha funcionado como dispositivo retórico útil en varios frentes: para la extrema derecha que la usa abiertamente como justificación del antijudaismo y la desconfianza nacionalista; para actores que buscan delegitimar a políticos o acuerdos percibidos como “pro-Israel”; y para sectores polarizados que instrumentalizan el mito durante crisis diplomáticas o visitas oficiales —por ejemplo, su reaparición vinculada a la visita presidencial a Israel en 2025—, todo ello potenciado por imágenes y relatos en redes que ofrecen una sensación de “amenaza silenciosa” [1] [3] [7].

3. Quiénes la han denunciado y por qué la califican de antisemita

La ADL define explícitamente el Plan Andinia como un ejemplo contemporáneo del viejo mito de la “conspiración judía para gobernar el mundo”, subrayando su uso en discursos de odio y su difusión tanto en extrema derecha como en algunos sectores de la izquierda [1]. En Argentina, la DAIA y centros de monitoreo han documentado la persistencia del relato en medios y videos en línea, y lo incluyen en sus reportes sobre antisemitismo por reproducir estereotipos y falsedades que estigmatizan a la comunidad judía [5] [4]. Medios especializados y observatorios académicos también lo han condicionado como teoría conspirativa sin sustento documental y asociada a discursos antijudíos [6] [7].

4. Formas de difusión: del panfleto militar a las plataformas digitales

Aunque el mito surgió en materiales físicos y entre cuartos militares —incluso fue invocado en interrogatorios durante la dictadura argentina, según testimonios judiciales y memorias— su vigencia contemporánea depende del ecosistema digital: videos, redes y grupos ideológicos reciclan relatos, mapas y señales anecdóticas (mochileros israelíes, empresas israelíes en la región) para construir prueba aparente, mientras que críticos advierten que las plataformas moderan menos y propician la amplificación [2] [5] [4].

5. Contraargumentos y límites del debate

Existen voces que recuerdan hechos históricos de colonización o presencia judía en Argentina —la Jewish Colonization Association y asentamientos agrícolas del siglo XIX— y advierten que señalar toda migración o cooperación como conspiración simplifica la historia [8]. Sin embargo, la mayoría de los análisis académicos y de monitoreo concluyen que no hay evidencia de un plan estatal o sionista para “apoderarse” de la Patagonia y que la narrativa opera como un libelo antisemita reutilizado para objetivos políticos [3] [1] [2]. La documentación disponible permite afirmar la naturaleza conspirativa y discriminatoria del Plan Andinia, pero no permite sostener que exista un proyecto real de Estado sionista en la región, dado que las fuentes consultadas descartan respaldo documental a esa pretensión [3] [1].

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